EDITORIAL

Por:  Jimmy  Triana 

Director Editorial Revista Diez

 

Me muero de la risa de ver a los “madridistas” y “barcelonistas” nacidos en El Salvador, Guatemala, México o  Colombia, peleando aquí  en los Estados Unidos por estos equipos. Desafortunadamente estamos en una época en que los componentes de nuestra comunidad   se enamoraron del fútbol extranjero de esa forma tan desaforada. Una cosa es decir: que bien juega el Bayer, que bien juega el Barcelona, el Madrid, el que sea. Pero llegar a tomar tan personal las cosas o decir ridiculeces como “hala Madrid”(algunos sin h) o Vizca Barca, porque ni siquiera lo escriben con s y con el articulo “el”.

De niño yo veía esas finales del Borussia Dortmund contra la Juve y jamás se me pasó por la cabeza volverme fanático de alguno, por mi mente sólo estaba el disfrutar del juego y simpatizar por los jugadores.

Aunque los que piensan  lo contrario afirman que no se trata de cambiarse de país o de cultura para tomar partido por equipos extranjeros. Cada quien  puede seguir siendo hincha del equipo que es de su preferencia y gracias a la globalización  ha permitido que cada día uno vea los partidos de las diferentes ligas del mundo, pues uno va haciéndose  simpatizante pero no hincha de tal o cual equipo.  Eso lo acepto pero lo que irrita es que ahora resulta que muchos  que ni pueden hablar bien el español, de alpargatas, ruana, carriel o machete al cinto, son hinchas de toda la vida del Madrid o de Barça y son mas españoles que la Casa Real de Borbón. Una cosa de locos.

Madrid-Barcelona es solo un clásico contemporáneo, no un clásico del fútbol mundial. El Madrid sí es uno de los cuatro o cinco clubes históricos en la historia del fútbol. El Barcelona no. A mí no me importan esos equipos, pero las estadísticas al respecto son incontrovertibles.

Yo los invito a que se dejen de pendejadas y disfruten del futbol del país que escogimos para vivir,  el  de la MLS y aprovechemos sus ventajas. Que descubran que bien que se respira cuando uno puede ir al estadio en familia y saber que las mafias de las barras bravas o el narcotráfico no tienen sus sucias narices metidas en el. Que agradable sensación es ir a un estadio, sin riesgo a que te atraquen o que tus hijos huelan el olor de la marihuana, que bueno sentir la seguridad de vestir una camiseta de uno u otro color, sin el riesgo a que te maten por ello….que bueno es vivir entre gente civilizada.